Recuerdo un día de clase de pintura , conocí a varias personas y casi siempre las hay que se quedan mas rezagadas a la hora de presentarse, por ejemplo yo, luego cuando van pasando los días y vas dejando que se acerquen un poco mas y viceversa, hasta que llegas hacer una amistad a veces pasajera , otras no tanto porque llegan a quedarse contigo, saben hacerse hueco en la vida de uno.
Todos los fines de curso celebrábamos , eso, el fin de curso, con una cena y nos despedíamos hasta la vuelta de comienzo de las nuevas clases. A la vuelta, con muchas ganas de comenzar, a veces, no tanto porque habían problemas personales a parte de los de la salud, pues ya no somos tan jóvenes. Hay quien hace algún paréntesis y decide no volver por un tiempo a pintar. Eso si, nos reuníamos para ir de cena cuando llegaba el fin de curso.
Cuando dejábamos de asistir a las clases y nos veíamos por el pueblo de uvas a peras, siempre nos saludábamos con un par de besos.
Nuestras conversaciones se basaban, sobre los cuadros que habíamos pintado, técnicas...etc. y a veces hablábamos de nuestras vidas, cosas mas personales, así nos conocimos un poco mas. No hace mucho, le comenté que iba hacer una exposición y me dijo que no quería perdérsela , con lo cual quedamos que ya le avisaría.
Unos días antes , lo llamé por si le apetecía ir a verla, pero no me cogió el teléfono.
En los días sucesivos esperé que me llamara pero no lo hizo .
Hacía tiempo que no coincidíamos ni en el super. Que extraño....
Me cuentan....que hace poco, había conocido a una rusa de la cual se enamoró, decidió irse de viaje al país y allí, se le paró el corazón.
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Siempre pensé que no me volveria a pasar. Y no me da vergüenza ni me ruborizo al reconocer, que esta persona, me hizo volver a sentir tímidamente esas mariposillas en el estómago.
Descanse en paz.
Dedicado a Vicente, un buen amigo al que le gustaba mucho los cuadros de Tamara de Lempicka.
Y aquí, algo de su obra, un pincel y una planta, es lo único que me ha quedado de él.
......siempre sonriente.